Pon un marcapasos en tu vida

Laura es una de mis amigas “grandes”, de esas a las que puedes llamar por teléfono (vive en Málaga) a las cuatro de la madrugada y despertarla para decirle:

–        Nena, ¿puedes llorar conmigo?

–        Claro que sí –responde desde la oscuridad de su cama sin acabar de asimilar aún que no está soñando– ¿qué te pasa?

Pero a Laura también la llamo un martes a las dos de la madrugada.

–        Nena, ¿estás dormida?

–        Cris, ¿tú qué crees? Anda, dime qué te ocurre, ¿estás bien?

–        Sí, te llamo para decirte que estoy viviendo un instante de felicidad y que me he acordado de ti, así que quería compartirla contigo. Te quiero.

–        Anda, tonta, yo también te quiero. Mañana te llamo y me cuentas.

¿Quién tiene la suerte de tener a una amiga a quien llamar a cualquier hora? Tanto si es para llorar como para reír, Laura es una amiga milagro.

Un día, la vida te conduce a un laberinto tenebroso. No sabes qué haces allí, cuándo entraste ni por qué, y lo único que se te ocurre es horadar uno de sus muros con la intención de salir. Y ¡Voilà! Tras la piedra no estaba la salida, sino Laura, que te coge de la mano y te dice: “Ven conmigo, yo también llevo un tiempo viviendo en el laberinto pero estoy segura que juntas encontraremos el camino para escapar de aquí”.

Y así fue como ocurrió. Desde que nos conocimos siempre ha estado a mi lado y yo siempre he estado junto a ella. Y juntas hemos convertido las situaciones más trágicas de los nuevos laberintos en los que sin querer fuimos entrando en una comedia donde el Minotauro acaba abochornado y con el pecho desinflado.

Después de nuestro verano aventurero en Marruecos (del que ya os hablaré), yo la he bautizado Laura corazón de nube y ella me llama Cris corazón salvaje. Y cuando me procuró ese nombre ignoraba cuánta razón tenía. Hoy ha sido el día elegido. Al fin la he llamado para contarle que tienen que operarme de ese órgano tan vulnerable y fuerte al que invocan los poetas para deleitar el alma de los mortales. Ese que provoca el mal de amores, los celos, la pasión desbocada… Abreviando: el corazón.

–        Sí, nena, me operan.

–        Pero ¿qué le pasa a tu corazón?, aparte de ser demasiado grande.

–        Que tengo una vía alternativa.

Laura se echó a reír.

–        ¿Una vía alternativa? ¿Pero eso qué es? ¿Qué me estás contando, chiquilla?

–        Bueno, para que lo entendiese, la cardióloga me dijo que el corazón tiene una entrada y una salida para el impulso eléctrico que lo hace funcionar. Pues yo tengo además una vía alternativa que a veces impide que el impulso eléctrico salga… Es como un circuito de Fórmula Uno, donde esa energía empieza a dar vueltas y vueltas sin parar. Y entonces me dan taquicardias.

–        Sí, yo las he vivido contigo.

–        Se me pone el corazón a mil y me deja destrozada.

–        ¿Y la intervención es peligrosa?

–        ¡Hombre! Si algo falla saldré del quirófano con un marcapasos… ¡Ja, ja, ja! Será otra rareza que añadir a las mías.

–        ¡Qué bueno! Ya no tendrás corazón… ¡Dejarás de sufrir, con lo sentida que tú eres! Sin corazón te enamorarás de forma racional, de la persona adecuada… Todo saldrá bien en tu vida a raíz del marcapasos.

–        ¡Ja, ja, ja!

–        Cris, me acabo de dar cuenta de que todos deberíamos tener un marcapasos.

Para no quererla, como decimos en Andalucía.

Como veis, lo mejor es tomárselo con humor, así que ni os preocupéis ni me preocupéis  porque necesito estar tranquila. Laura es uno de los milagros de mi vida; los demás sabéis quiénes sois y sé que vais a estar conmigo en el quirófano. Luego lo celebramos porque parece que me va a ir mejor con el marcapasos que con este corazón salvaje.
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PARA ESQUIZOFRÉNICO, EL FMI. YO NO

Nos cuentan los medios de comunicación que España no ha solicitado ningún tipo de rescate, sin embargo la Unión Europea, a través de su comisario económico, el finlandés Olli Rehn, nos ha visitado esta semana y ha lanzado varias advertencias rotundas:

  1. Que la UE se encuentra “lista, preparada y dispuesta” para actuar en cuanto España realice la petición formal de rescate.
  2. Que España tiene que garantizar “la sostenibilidad del sistema”.
  3. Y que aunque haya que tomar decisiones duras y complicadas para los españoles, éstas serán “más dolorosas si se posponen”.

Fieles al estilo bilderberiano, los dos últimos avisos, sobre todo, nos ponen contra la espada y la pared. Vayamos por partes. Punto 1: Rehn nos deleitó con un relato maravilloso en el que un héroe, que él presentó como el Banco Central Europeo, compraría nuestra deuda y así se reduciría la prima de riesgo y se estabilizarían los mercados. ¡Fantástico! Me recuerda a esos magos y hadas de la Edad Media que tras agitar sus varitas y lanzar por el aire una suerte de destellos dorados, el mundo se volvía multicolor, los malos acaban convertidos en asnos y los príncipes en sapos. Bueno, pero para que toda esta magia literaria se haga efectiva y, como ocurre en todos los cuentos, el comisario puso una condición: España debe pedir formalmente que la rescatende esa lodosa ciénaga a la que, por arte de birlibirloque, han precipitado a las familias y empresas españolas.

Un momento, rebobinemos. En esta historia faltan elementos esenciales. ¿Por arte de birlibirloque, así de simple? ¿Y quién ha mandado al cenagal a los españoles? En los cuentos siempre hay un malo. Claro; aquí falta el brujo hechicero. Y, por otra parte, si el héroe (el BCE, según Rehn) tiene que rescatar a los ibéricos de ese pantano inmundo es porque previamente alguien los ha secuestrado. ¿Quién? Vaya trama. ¿Cómo regresa el pueblo a la prosperidad o al menos a la normalidad? El camino laberíntico para salir del pantano no es sencillo. ¿Quién es el malo? ¿Y el bueno? No me entero de nada.

Para enredarnos más, aparece otra trama en el relato; la que presenta un personaje secundario, el presidente Mariano Rajoy, que dijo al Wall Street Journal durante su viaje a USA que solo pediría el rescate si llegan a cumplirse tres requisitos: “Que realmente lo necesitemos, que sepamos con seguridad que todos (los miembros de la eurozona) lo aprobarán y que las condiciones que conlleve (la concesión del rescate) sean razonables”. ¿Por qué el referido periódico ha hecho público este fragmento de la conversación días después de informar acerca de los detalles de su visita? Que cuento más oscuro.

Y ahora lo que faltaba; resulta que aparecen ¡los super-rescatadores! Algunos los llaman los hombres de negro, pero para mí son los caballeros de gris de la genial novela Momo, de Michael Ende, aquellos que roban y se alimentan del tiempo de los hombres. Son los chicos del Fondo Monetario Internacional, que aterrizarán en España en menos de diez días “para vigilar el rescate de la banca”. Pero si España no ha pedido ningún rescate. ¿Este cuento esta ideado para que nos volvamos esquizofrénicos?

Seguid leyendo. Pues resulta que uno de estos grises, el portavoz del FMI, Gary Rice, considera que esta crisis es “de gran envergadura” y por ello precisa acciones “difíciles y dolorosas” y ha pedido que estas reformas se hagan de forma “justa y equilibrada”. Pero si estas palabras me suenan. ¡Claro! Las primeras son las mismas que pronunció el comisario Rehn y eso de justo y equilibrado… ¡Rajoy! Qué extraña casualidad. La directora del FMI, Christine Lagarde, que lleva meses alertando de lo mal que está España, asegura que una intervención del FMI es “compatible” con la del Banco Central Europeo, pues ambas entidades operarían “en niveles de intervención diferentes”. Sí, diferentes… pues el mensaje y las palabras que emplean son las mismas. Leed lo que añade Lagarde: “Creo que el precio de las soluciones aumenta a medida que pasa el tiempo. Cuanto más rápido actúen los europeos a nivel nacional y a nivel de la zona euro, más podrá cambiar la dinámica”. ¿Recordáis el punto 3? Parece el avatar de Rehn, ¿o es al revés?

Bueno, después de una retorcida puesta en escena para evitar que entendamos sus verdaderas estrategias y de tanta intriga enrevesada, vamos a resolver el cuento. Las claves las adelanté el año 2005 en mi libro El Club bilderberg. Los amos del mundo. Entonces anuncié que se avecinaba una grave crisis económica y como estábamos en años de bonanza no culpo a quienes no lo creyeron. En mi libro explico que los métodos de los bilderbergs es crear el problema y luego aportar la solución. Está todo conectado. ¿Vais captando? Cuando en 2008 se hace patente y ya es innegable que estamos sumergidos de lleno en una profunda crisis financiera, comienzo a manifestar en conferencias y entrevistas que ésta ha sido planeada por Bilderberg, creador del sistema en el que vivimos. Es por ello que Rehn le exige a España que tiene que garantizar “la sostenibilidad del sistema”. Y ahora se refiere al nuevo sistema que están creando.

¿Adivináis quiénes son los buenos y quiénes los malos del cuento? Efectivamente estáis en lo cierto. ¡Los mismos! Los supuestos malos y los supuestos buenos son los mismos. Como en aquel famoso espejo, donde el reflejo de la madrastra le devuelve la peor imagen de sí misma. Bella y aparentemente bienintencionada para sus súbditos (como el BCE y el FMI), pero podrida cuando la lámina plateada lee su alma.

Y al final, ¿cómo acaba el cuento? Pues si interpretamos las migas de pan que los hermanos Hansel y Gretel fueron desperdigando por el bosque como las señales que han ido dejando los amos del mundo en su camino hacia el nuevo mundo que quieren implantar, España solicita finalmente el rescate. Un deseo que Bilderberg ha pedido al genio de la lámpara y que ayudado por los orcos de Morgoth presiona a los pobres secuestrados para que lo demande.

Tomen nota países del mundo, pues puede que la próxima parada de los hombres grises esté ubicada a los pies de su casa.

www.cristinamartinjimenez.com

P.D.: Si quieres más información al respecto, permanece atento al blog, donde informaré acerca del lanzamiento de mi libro.

¿De dónde procede tu angustia? El Club Bilderberg y la semilla de la infelicidad

¿Por qué de la noche a la mañana el mundo se ha visto sumido en una crisis económica global de la que solo pueden sacarnos los “rescates” a la banca, las reestructuraciones financieras, laborales y fiscales? ¿Por qué al mirar a nuestro alrededor vemos a nuestros amigos y conocidos deprimidos y apesadumbrados y las consultas de los psiquiatras y psicólogos están saturadas? Si crees que tú eres el responsable último de lo que te ocurre, estás muy equivocado.

Hace unos días colgué un post en mi muro de Facebook. Decía así:

¿Te has preguntado alguna vez quién maneja los hilos del mundo? ¿Has pensado en la posibilidad de que tras las figuras radiantes de Barack Obama, Angela Merkel, François Hollande o Mariano Rajoy hubiera alguien o algo más? Pues estás en lo cierto. Como escribió Benjamin Disraeli (Primer Ministro de Gran Bretaña en 1867) en su novela Coningsby (1844): “El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores”.

El post gustó bastante, por lo que recibí mensajes para que continuara hablando de esta cuestión peliaguda que tantos problemas me ha generado personal y profesionalmente. Me refiero a mi libro “El Club Bilderberg. Los amos del mundo” (el primero que se publicó a nivel mundial exclusivamente de la polémica y peligrosa entidad). Muchos de vosotros lo conocéis, pero otros no, debido a la multitud de obstáculos que iban apareciendo a la hora de su distribución. ¿Por qué? ¿Cuál era el motivo real? ¿Qué revela este libro que otros posteriores no lo han hecho? Pese a todo, se convirtió en un best seller porque aunque muchas editoriales y librerías se negaron en rotundo a tenerlo en su catálogo, otras fueron más osadas. En Rumanía, mi obra obtuvo un gran éxito y recibí cientos de email de lectores que me animaron al manifestarme que se había convertido en su libro favorito. En otros países no hubo tanta suerte y tuve que responder negativamente a aquellas personas que me escribían para preguntarme dónde o cómo podían adquirirlo.

Cristina Martín Jiménez inaugurando el I Foro de la Contrainformación en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Caracas 2008)

Las nuevas tecnologías lo han cambiado todo. Ahora nadie puede callarme porque voy a autoeditar mi obra y quien así lo desee, dispondrá de ella a través de mi blog. Si te interesa, permanece atento a mi Facebook, donde te avisaré de su lanzamiento.

Después de esta información, voy a contarte de dónde procede tu angustia…

A espaldas del mundo, velado a los ojos de los ciudadanos corrientes, en un silencio sepulcral e inquietante, un grupo secreto se afana por diseñar y dirigir el destino de todos los seres del planeta. Avanza sigiloso, sin pausa, conquistando el territorio de las libertades personales y reduciéndolo a la simple elección entre los productos ofertados en el mercado global. “¿Qué me compro, un coche rojo o uno blanco?”. Esa es la libertad que ellos quieren que tengamos. Me refiero a los miembros del Club Bilderberg, tan temidos como ignorados, blanco de detractores infalibles y de devotos incondicionales. Durante tres días, del mes de mayo o junio, los bilderbergs, procedentes de la élite política, económica e intelectual planetaria, se reúnen con discreción en uno de los hoteles más lujosos del mundo. Banqueros, jefes de gobierno, dueños de imperios mediáticos, reyes y príncipes se confinan tras una puerta cerrada para usurpar el derecho de decisión que sólo a cada uno de nosotros pertenece.

Los bilderbergs personifican la sentencia del filósofo Thomas Hobbes. Hace 2200 años dijo Plauto: “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit” (“Un hombre es un lobo para un hombre, y no un hombre cuando desconoce quién es el otro”). En el siglo XVII, el filósofo Hobbes interpretó esta reflexión en el popular axioma “Homo homini lupus” (“El hombre es un lobo para el hombre”). Los amos del mundo son auténticos lobos, depredadores que nunca se han detenido ante nada ni ante nadie para conseguir su objetivo: la dominación total del mundo. Bilderberg no actúa por dinero, ya lo tiene, sólo opera por poder, anhela el control absoluto de nuestras vidas y aún más, de todas las mentes del planeta, recipiente último de nuestro ser: pensamientos, emociones, sentimientos, libertad.

En el universo al que aspiran, los ciudadanos sólo somos esclavos, siervos sin cadenas visibles, pero irremediablemente atados a un mundo injusto, a un sistema ideológico, económico y cultural atroz, impuesto a golpe de consignas y esquemas falsos. Mientras excluyen de cualquier posibilidad de desarrollo al llamado Tercer Mundo, en suelo occidental practican una guerra silenciosa, en la que el espíritu del hombre libre se entierra irremediablemente en un cubículo sellado, gestionado por un sistema de trabajo, de consumo, enseñanza y ocio milimétricamente planeado y teledirigido. Se trata de la versión más sofisticada de esclavitud, en la que el pueblo continúa al servicio del dominante sin ser plenamente consciente de ello, prestándole al mismo tiempo una ayuda precisa en la implantación de su modelo de vida.

De forma paulatina, los bilderberges construyen un mundo en el que no habrá naciones ni fronteras, como el que imaginó John Lennon, aunque con una sutil diferencia: será un modelo decidido unilateralmente, implantado por la fuerza y adoctrinado por un sistema de valores artificial y contrario a la verdadera naturaleza del ser humano. Aunque algunos no acaben de advertirlo, vivimos en un totalitarismo global que no hemos elegido, cuyo arma básico, como la de cualquier gobierno dictatorial, es la mentira, con sus ramificaciones. Por ejemplo, en su día los medios de comunicación difundieron un video en el que el ex líder Muamar Gadafi era  golpeado y masacrado por los rebeldes libios. De pronto, un sonido de disparos, las imágenes se vuelven borrosas y el mundo cree que esa caterva rebelde era la que había acabado con su vida. Demasiado fantasioso y perfecto para ser cierto. Lo critiqué entonces y ahora el diario italiano “Corriere della Sera” ha desmontado la versión oficial afirmando que el tirano murió a manos de un agente del servicio secreto de Francia.

¿Por qué tanta manipulación de los datos y acontecimientos? Son tantas las contradicciones, las informaciones ambiguas, confusas… Al fin y al cabo la MENTIRA. ¿Con qué objetivo? Con el de controlar a la población, que está sometida a un estado perpetuo de angustia, infelicidad y desasosiego interior. Armaos, porque la batalla es larga. Pero la ganaremos.

Cristina Martín Jiménez

Encontrarás más información en mi libro “El Club Bilderberg. Los amos del mundo”. Entra en la sección dedicada a “El Club Bilderberg. Los amos del mundo” de mi blog.

el cura de los ovnis

Los extraterrestres que entregaron a Moisés los Diez Mandamientos

Hoy, que la conferencia anual de la Asociación Británica de Investigación de Ovnis, celebra sus cincuenta años de búsqueda de vida extraterrestre, he decidido comenzar a contaros una historia que para mí empezó hace veinticuatro años. Ahí va:

La primera vez que su magnética figura apareció ante mis ojos, todo mi ser se tornó hierático y silente, como una cariátide de piedra. Él vestía un elegante traje sastre color negro y sobre su cabeza reposaba un sombrero ligeramente ladeado hacia la diestra. Más bien parecía un actor de película en blanco y negro de la era dorada de Hollywood que un profesor de instituto. Pasó ante mí, atravesando los escasos metros que separaban la puerta y su pupitre, dejando en el aire un halo de profundo misterio. En una de sus manos, sostenía con fuerza un maletín de cuero oscuro en el que portaba, como el más preciado de los tesoros, sus libros y apuntes. Yo cursaba el primer curso de bachiller y tenía catorce años.

Mi nuevo profesor nos explicó que impartiría las lecciones apoyado sobre su mesa y no de pie debido a una grave enfermedad que acababa de superar y que estuvo a punto de costarle la vida. Acto seguido, extrajo un libro rectangular con lomos escarlatas y letras doradas que me resultó muy familiar pero que no había leído nunca. Aquel maestro conseguía atraer toda nuestra atención. Sus palabras actuaban como un bálsamo para los cuarenta adolescentes cuyas hormonas desbocadas exasperaban los nervios de los instructores más templados, incapaces de lograr que guardásemos silencio en sus clases. Desde que cruzó el umbral de la puerta sentimos un enorme respeto hacia él. No sé si motivado por la autoridad inherente a su persona, natural y sin imposturas, o por los conocimientos tan fabulosos que transmitía. Tal vez fuera esa estética que en algunos momentos nos reportaba la imagen del sacerdote de El exorcista y que nos mantenía en un estado de fascinación durante la hora de su asignatura. Seguramente se debía a una combinación de los factores que acabo de apuntar y de los que aún no os he contado.

Y es que este atrayente profesor era todo un fenómeno mediático. Aparecía en las portadas de los periódicos más emblemáticos del país, acudía a los programas de televisión conducidos por los periodistas más reputados y sus colaboraciones en radio tenían como distinguida oyente a la mismísima Reina Sofía. Pero nosotros desconocíamos sus asombrosas ocupaciones extraescolares, ya que andábamos más preocupados de quedar por la tarde en la plaza con ese chico o esa chica tan inalcanzable que provocaba que tras las horas de estudio los libros acabaran con su nombre garabateado en todas las esquinas.

La primera lección que nos impartió llevaba por título “Historia del pueblo de Israel”. Fue pasando mesa por mesa repartiendo un cuadernillo que él mismo había elaborado acerca del tema y a continuación comenzó a desglosar su contenido. Todos permanecimos expectantes. Comenzó hablando de una tribu originaria de la antigua sumeria, concretamente de la ciudad de Ur, donde nació el primer patriarca, Abraham. Sus descendientes habían vivido en la actual Palestina antes de cruzar hasta el antiguo Egipto, a donde llegaron con sus esposas, sus hijos y su ganado y allí fueron convertidos en esclavos. Pero un día, el hijo adoptivo de la hija del poderoso faraón (se cree que fue Tutmosis III), ya expulsado del imperio por asesinar a un capataz, juró ante los miembros de su tribu que Dios le había hablado desde una zarza ardiente. Se llamaba Moisés (מֹשֶׁה en hebreo) y por mandato divino iba a liberar a su pueblo, conduciéndolo a través del desierto hasta la Tierra Prometida. Tan convincente resultó ser el antiguo miembro real, que todos le siguieron, teniendo como guía una nube enorme que se posó sobre el monte Sinaí para que Moisés recibiera las legendarias Tablas de la Ley.

Cristina Martin Jimenez y Enrique López Guerrero el cura de los ovnis

Hasta ahí todo perfecto; acabábamos de recibir una explicación de lo más tradicional. Pero si algo caracterizaba a aquel profesor era la ausencia de convencionalismos.

—    Pues bien, mis queridos niños… He de aclararos algo…

Aquella narración, que ya nos resultó apasionante debido al envolvente don de palabra de nuestro maestro, iba a tornarse un relato inimaginable.

—    Los exegetas están muy equivocados cuando se refieren a la nube que condujo a los hebreos por el desierto y a determinadas revelaciones divinas, pues en algunos casos no lo son.

—    Entonces, si no era una nube, ¿de qué se trataba? —alguien hizo la pregunta que a todos nos acuciaba en la mente.

Nuestro profesor adoptó una expresión enigmática. Sus intensos ojos azules sobrevolaron nuestras cabezas y, satisfecho por haber llevado nuestra curiosidad al límite, afirmó con la solidez de una roca:

—    Aquella nube era un ovni, que es la abreviatura de un objeto volante no identificado.

Solo teníamos catorce años. Carecíamos de los prejuicios inherentes a la edad adulta y estamos abiertos a los misterios infinitos de la historia de la humanidad. Y fue entonces cuando este carismático profesor comenzó a ofrecernos una versión completamente distinta, una cultura que ninguno de los libros de historia o religión que abriésemos a lo largo de nuestras vidas nos revelarían jamás.

Por aquellos años, la ufología constituía un tema habitual en los medios de comunicación y el cine, sin olvidar la prolífica bibliografía juvenil que tanto me entusiasmaba. De modo que todos sabíamos de sobra lo que significaba ese término.

—    Un ovni —repitió mi profesor.

Todos nos miramos fascinados. Un murmullo silencioso recorrió el aula. Él retomó su relato.

—    Moisés se reunía en la Tienda del Encuentro con los Ángeles(1) de Yahveh (יהוה en hebreo), donde no cesaba de preguntarles por Dios. Pero estos no solo le hablaban del Padre sino de cuestiones sociales, sexuales, alimentación… La palabra ángel significa mensajero y estos seres le entregaron un mensaje que cambiaría la historia de la humanidad: los Diez Mandamientos. Y si la supuesta nube era un ovni, estos ángeles eran extraterrestres… Sí, mis niños, adivino por la expresión de vuestros ojos la sorpresa que os invade. Pues os diré más, estos seres que hablaban con Moisés eran muy espiritualizados porque hay que tener en cuenta que existen muchos tipos de extraterrestres.

¿Podéis imaginar a cuarenta alumnos de catorce años, a los que ningún otro profesor lograba entusiasmar, completamente hipnotizados por sus palabras? Ahora pienso que sus lecciones magistrales y únicas eran tan distintas a las que recibían los millones de estudiantes en todo el mundo que indudablemente cambió nuestra visión de las cosas para siempre. La misma persona que era solicitada para dar conferencias por todas partes, nos deleitaba a nosotros con los conocimientos que le demandaban intelectuales y jóvenes de todo el mundo (ya os mostraré las cartas que recibía). Él, a quien los internacionalmente afamados periodistas y escritores J. J. Benítez y Javier Sierra reclamaban continuamente, con visitas a su casa, llamadas telefónicas y cartas, compartía sus investigaciones con unos adolescentes inexpertos, porque estaba convencido de que solo con una buena educación desde niños podríamos ser personas auténticas en el futuro.

Pero este profesor inclasificable no sólo nos hablaba de ufología. Para nuestro regocijo juvenil también nos hipnotizaba con el fin de mostrarnos el grandioso poder oculto del ser humano. Y nos curaba imponiéndonos las manos cuando ocurría algún accidente en el patio de recreo. Y nos hablaba de la existencia del Ángel Caído.

Diecinueve años después de aquellas clases extraordinarias, mi maestro y yo nos reencontramos y pasé los últimos años de su vida estudiando a su lado y sin perder de vista la ciencia, me enseñó todos los enigmas que esconde el universo así como los errores que se comenten a la hora de interpretar los fenómenos a los que dedicó su vida. Uno de los incontables frutos de esas investigaciones es el libro que estoy acabando, donde se muestra la estrecha conexión entre ufología, parapsicología y religión.

Mi maestro se llamaba Enrique López Guerrero. Era uno de los mayores expertos en ufología del mundo. Falleció hace dos años y solo me percaté de que yo había publicado mi blog el mismo día del segundo aniversario de su muerte cuando acudía a su parroquia para conmemorar su efeméride. Siempre me repetía que las casualidades no existen. Pero lo que sí existe es la sincronicidad. Este es el principio de una maravillosa aventura, la que viví al lado del mundialmente conocido como “el cura de los ovnis”.

 Cristina Martín Jiménez

(1) El término ángel procede del latín angĕlus, que a su vez deriva del griego ἄγγελος, “mensajero”. La palabra hebrea más parecida es םַלְאָךְ mal’ach, que tiene el mismo significado. La palabra ángel también se usa en la Biblia para las siguientes tres palabras hebreas:

  • אביר abbir (literalmente “poderoso”), en el Libro de los Salmos (78:25).
  • אלהים Elohim (“dioses” o plural mayestático de Dios, según los autores), en Salmos (8:5).
  • שנאן shin’an, en Salmos (68:17).