La crisis es una escuela. Rebélate y abre la puerta

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Dijo un hábil estadista, de cuyo nombre no puedo acordarme, que la crisis es 50% desastre, 50% oportunidad y sé que muchos de vosotros os estáis percatando de ello porque me lo contáis y por mis observaciones periodísticas.

Conversaba el viernes a las tres de la madrugada con uno de mis mejores amigos.

– ¿Sabes? Me he dado cuenta de algo –me dijo emocionado–. Vivíamos en un mundo material, donde más que faltarnos, nos sobraba de todo, comprábamos más de lo que necesitábamos y de repente… ¡plash! ¡El mundo se va al carajo! Bueno, pues aunque a mí, como a miles de personas, me está costando adaptarme a este nueve escenario, en este camino de asimilación estoy aprendiendo mucho. Ahora valoro otras cosas y soy capaz de ver lo que antes estaba ante mis ojos y no veía. Por ejemplo, como no tengo tanto dinero como antes, me quedo en casa y disfruto de mi mujer y de mi hija como nunca lo había hecho. Esta crisis nos ha unido y nos permite tener tiempo para pasarnos horas y horas conversando… Y me he dado cuenta de algo: es tan necesario comunicarse…

Otro ejemplo. Esta mañana, mientras desayunaba, puse el oído para escuchar la conversación que sucedía junto a mi mesa entre dos amigos. Uno le decía al otro:

– Yo doy gracias a la crisis y rezo todos los días a Dios para que dure mucho.

Mi cara de asombro no era muy distinta a la del receptor del mensaje. Si el que hablaba aún no había enloquecido, le quedaba muy poco.

– Sí –continuó el narrador de este relato intrigante–, no me mires así. Debido a la crisis, mi hijo ha perdido el trabajo y se ha instalado en mi casa con su mujer.

Lo que también se había instalado era la estupefacción mi rostro y en el de su amigo, algo que el narrador no pasó por alto.

– Te explico antes de que llames a alguien para que me encierren en el manicomio. Con ellos ha llegado un ser maravilloso: mi nieto, al que sólo había visto dos veces en mi vida, ya que vivían en Alicante. Esto es lo mejor que me ha pasado en muchos años.

 

 

 

Siguió explicándole que con su pensión y la de su mujer, ayudaban a los nuevos inquilinos.

– Volvemos a ser una familia de verdad, una familia como las de antes. Estamos unidos y juntos superamos las adversidades. Jamás pensé que esta crisis pudiera traer algo bueno, por ello rezo todos los días, y que Dios me perdone, para que no acabe o, al menos, que dure muchos años.

Ambas historias me remitieron a una frase muy sabia, la que oí de boca de Guillén, uno de los protagonistas del documental que grabé el verano pasado en Cuba. Él sufría otro tipo de crisis y al final de la entrevista que le hice me dijo: “La enfermedad es una escuela… Sí, porque aquí, en Cuba (como en todas partes, añado yo), tienes siempre gente para ir a tomar (beber), para ir de fiesta… Pero el cáncer me ha enseñado quiénes me quieren de verdad”. Su mujer le abandonó argumentando que el trabajo no le permitía atenderlo y son muy pocos los amigos que lo visitan de vez en cuando. Sólo tiene a su hermana, que lo dejó todo para establecerse en su casa y cuidarlo. La enfermedad le enseñó una verdad: que no todos los que parecían amigos lo eran. Y además, le trajo un regalo inesperado: una hermana con la que por circunstancias de la vida no mantenía relación desde hacía años. A ella le pregunté si no le resultaba demasiado sacrificado ocuparse de Guillén: “En absoluto. Mis hijos ya son mayores y no me necesitan. Yo estaba sola y cuidarlo le ha dado un sentido a mi vida”. La cuestión es que se necesitaban mutuamente y sin duda alguna, quien da, recibe más de lo entregado.

Ya veis, alguien dijo que la crisis es 50% oportunidad. Pero, para algunos, es 100 por 100 cambio. Ahora que oímos quejas por doquier, realicemos un acto de rebeldía y aferrémonos a la oportunidad. Abramos las puertas de la mente y miremos lo que antes no veíamos a pesar de que estaba frente a nuestras narices.

 

Fuente imagen cabecera: www.fotocommunity.es
12 comentarios

    Miguel Angel

    Esta mañana paseaba por la calle-escuela de la vida.
    Al cruzarme con Nacho ( director-siervo de la entidad ladrónica » la caixa » ), nos hemos parado y saludado.
    N.- ¿ Qué tal Miguel Angel ?.
    M.A.- Peor que antes.
    N.- Vengo del notario de firmar unas escrituras, seguimos dando créditos, pero he ido visitando a los comerciantes de la zona y varios dicen que van cerrar.
    M.A.- Normal.
    N.- Mientras no se realce el consumo esto no se alza.
    M.A.- Entonces, esto no se levanta jamás, la gente no es tan gilipollas y se ha dado cuenta en el juego que la metisteis con el cepo-préstamo.
    Hasta luego, hasta luego.
    Esta crisis me ha enseñado a decir NO a los bancos y a perder a quienes consideraba amigos,
    siguen siendo tan ruines como eran, no han aprendido la lección, y parece que la culpa no fue de ellos.
    En verano de 2007 se cerró el grifo de los créditos en España, y no fue cerrado por los consumidores, la banca intencionadamente paralizó el sistema.
    A los poderes no les interesaban nuevos ricos viviendo del dinero prestado, ya que dejaban de ser » productores » y podían tener mas tiempo libre de disfrute, y esto nunca ha sido compatible con los intereses del poder. El tiempo libre significa libertad.
    925.leonardo

    alejandra

    TU SI QUE ERES UNA ESCUELA, Y DEBERIAMOS ESTUDIARTE DE PE A PA!!!

    Juan Monzón

    Preciosas y sabias palabras de tu amigo. Aprendizaje

    Noelia Aparicio

    Me ha fascinado y confirmado ideas propias qe no hablaba,,gracias cris x saber abrirnos a la vida bella con tan lindas enseñanzas,,nunca dejes d eser una libre y despierta pensadora,mmmuadddd

    Adeli

    bonita un viernes a las 3 de la madrugada no son horas de tener conversaciones de este tipo, besos

    Alberto Cruz Murueta

    Una muerte, una enfermedad, un fracaso, una crisis… Cuando la vida nos toma por el cuello y nos da tremendo apretón… Sentimos que la vida se detiene… Pero lo hace para abrirnos los ojos y que entendamos que la plenitud de la vida esta en las cosas sencillas…

    Fernando Ortiz

    No solo la crisis es una escuela, la vida entera lo es, suspendemos muchos cursos y a base de repetir nos damos cuenta de lo que verdaderamente es importante, en ocasiones tarde. Enraiza esa nobleza en los niños porque ellos nos mostrarán que otro mundo es posible.

    Maru la tangente

    Para las buenas personas no existen las crisis, quien sabe sacarle lo mejor a cada situación es un privilegiado, mucho más que el que teme cada día que su cuenta bancaria baje

    Virginia

    precioso!!!

    Vicente Gibaja y Esteban

    «No hay Mal que por Bien no venga».

    Layka

    A ver aun está por ver mi oportunidad o ya la tengo delante de mis narices y no la veo .

    Vi

    Preciosa reflexión. Abramos la puerta a lo bueno, que está a nuestro alrededor aunque a veces no lo veamos.

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