¡Hasta el Moño!

 

¿Veis esa cresta que me sale de la cabeza? No os descubro América al señalar que se llama moño. Pues eso, voy al grano: ¡Estoy hasta el moño!

Hasta el moño de que las cosas hayan dejado de llamarse por su nombre y nos obliguen a usar otros porque si no incurrimos en lo políticamente incorrecto. ¡Qué delito! ¡Pues que me encarcelen!

Hasta el moño de los políticos de alma pequeña y miserable.

De los que provocan guerras y masacres para enriquecerse.

Hasta el moño de los que no tienen sentimientos ni conciencia de la necesidad de tenerlos.

De que la gente no te reciba con una sonrisa… ¡que es gratis y te devuelve más de lo que das!

Hasta el moño de que realmente no haya información sino ruido y propaganda.

De los que en momentos como éste, en el que necesitamos estar unidos y actuar como los de Fuenteovejuna (todos a una), muchos se dediquen a sembrar la discordia y usen el alarmismo y el miedo para tratar de engañarnos.

De que llamen cultura y religión a las humillaciones constantes a las que someten a las mujeres en los países islámicos.

Hasta el moño de que aseguren que hay que reformar la Constitución y las leyes, cuando lo que tienen que hacer es cumplirlas y hacerlas cumplir.

De que la división de poderes (legislativo, judicial y ejecutivo) elaborada en el siglo XVIII, y supuesta base de nuestros Estados, no se haya hecho realidad en el siglo XXI. Lo que genera corrupción y más corrupción.

Hasta el moño de que las personas honradas no adviertan cómo las engañan.

Hasta el moño de los que engañan a las personas honradas.

Estoy hasta el moño de los hombres miserables y cretinos que consideran que las mujeres somos todas unas putas (con todo el respeto hacia las profesionales. La mayoría de las que he conocido son más señoras que las que van de señoras por la vida) y que tenemos un precio para acostarnos con ellos y si no lo hacemos, somos más putas todavía y entonces, en vez de dejarnos en paz, elaboran un plan de venganza para cobrarse el desprecio que supuestamente les hacemos. No caen en la cuenta de que sólo el soberbio puede sentirse humillado.

Hasta el moño de la falta de profesionalidad que observo en todos los sectores.

De los ignorantes que van de sabios y de los sabios que no alzan la voz.

Hasta el moño de quienes aún no se han enterado de que en esta vida todo se paga y que la paradoja está en que te va a pagar con tu misma moneda.

Hasta el moño de la gente amargada que vive con el único objetivo de intentar joder a los demás.

Hasta el moño de que me intenten esclavizar cuando lo que más valoro del mundo es ser libre y que todos lo sean.

Hasta el moño de los que van de auténticos cuando sólo son un producto de marketing.

Hasta el moño de que las voces más bellas de este planeta sean calladas por las más tenebrosas. Éstas últimas están en minoría pero generan tal estruendo que las hacen parecer más numerosas.

Hasta el moño de que la gente que no quiere trabajar culpe al sistema de todos sus males y de que los que quieren trabajar no encuentren trabajo.

Hasta el moño de que los abusadores, los explotadores de niños, los asesinos, los pederastas actúen con toda la impunidad del mundo.

Hasta el moño de los que no tienen palabra, de los traidores y de los ladrones.

Del miedo al qué dirán.

De los que confunden valor y precio.

Hasta el moño de la gente que tiene el alma pequeña.

En definitiva, estoy hasta el moño de la MENTIRA.

Perdonadme las emociones.

democracia ateniense

La democracia del bandido y la democracia del emperador

“A una colectividad se le engaña siempre

mejor que a un individuo”

Pío Baroja (1872-1956)

Escritor español

Los miembros del Club Bilderberg enarbolan la bandera de la democracia como el mayor tesoro a conquistar. Es la piedra angular de la estrategia expansionista desplegada para imponer el imperio del Nuevo Orden Mundial en todos los rincones de La Tierra. Tan manido y desvirtuado se ha quedado últimamente el término que no está de más que recordemos su significado legítimo. La democracia es un sistema de gobierno en el que los gobernantes son elegidos por los ciudadanos mediante votación y en el que el poder radica en la soberanía nacional. Abraham Lincoln, en su famoso discurso de Gettysburg, la definió como “el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”. Winston Churchill manifestó que “la democracia es el peor de los regímenes, con excepción de todos los demás que se han probado”. Pero, desde mi punto de vista, fue el erudito español Miguel de Unamuno quien más acertó en su definición al señalar que la democracia se entiende como “proceso histórico de efectiva realización de la libertad y de la igualdad, como proceso de real y creciente participación de todos los hombres en la vida política y económica de la sociedad”.

Una vez esbozada la esencia del concepto la pregunta es obligada y relevante. ¿Qué entienden por democracia los amos del mundo? ¿Qué modelo de democracia pretende instaurar Bilderberg? ¿Es democrático que la élite mundial adopte leyes y medidas sin consultar al ciudadano? La democracia, plenamente aceptada por la sociedad occidental como el menos malo de los regímenes políticos, es la justificación perfecta de los bilderbergs para defender e introducir cuestiones que les lleven a lograr los objetivos que les interesan. Lo que significa que la democracia de los amos del mundo no es legítima, está desvirtuada y ha sido despojada de su significado original; es una pseudo-democracia donde impera el poder financiero y fáctico frente a la soberanía nacional que le es propia. Es una plutocracia. Es un totalitarismo.

La democracia occidental prefabricada por los amos del mundo es una falacia asentada sobre el falso pilar de “todos somos iguales”. La igualdad no es lo mismo que el igualitarismo. Esos hombres que tanto defienden públicamente la igualdad se han formado en instituciones elitistas, han recibido una educación y unos conocimientos situados años luz de los que recibe el resto de la sociedad. Es imposible que se dediquen a luchar por la igualdad de todos cuando ellos forman parte de una organización clasista situada muy por encima del resto de los ciudadanos del mundo. No les interesa porque perderían sus privilegios. Lo que proporcionan al pueblo son residuos de igualdad. Residuos de democracia.

Según el discurso del grupo y sus acólitos, la internacionalización de las finanzas y el sistemático intercambio mercantil avalarían el mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de las personas dentro de un contexto democrático. Pero ¿a qué precio? Se trata de establecer un nuevo Estado del bienestar, una versión reformada y corregida del anterior, que se presenta como el modelo ideal a establecer dentro de un mundo globalizado, en el que las soberanías nacionales dejan paso a una soberanía mundial gestionada por los bilderbergs.

Los amos del mundo son enemigos de la democracia auténtica porque obtienen mayores beneficios de los regímenes corruptos, del totum revolutum, que de un sistema completamente limpio donde todas las leyes se cumplan al pie de la letra y de igual forma para todos.

 

 

 

El filósofo Agustín de Hipona expresó con claridad meridiana la injusta forma en la que se manifiestan los poderosos en la sociedad:

“Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de criminales a gran escala? Y esas bandas ¿qué son sino reinos en pequeño? Son un grupo de hombres, se rigen por un jefe, se comprometen en pacto mutuo, reparten el botín según la ley por ellos aceptada. Supongamos que a esta cuadrilla se le van sumando nuevos grupos de bandidos y llega a crecer hasta ocupar posiciones, establecer cuarteles, tomar ciudades y someter pueblos. Abiertamente se autodenominan entonces reino, título que a todas luces les confiere no la ambición depuesta, sino la impunidad lograda. Con toda profundidad le respondió al célebre Alejandro un pirata caído prisionero, cuando el rey en persona le preguntó: ¿qué te parece tener el mar sometido a pillaje? A lo que el corsario le respondió: Lo mismo que a ti el tener al mundo entero. Solamente que a mí, que trabajo en una ruin galera, me llaman bandido, y a ti, por hacerlo con toda una flota, te llaman emperador”.

 

Fuente imagen cabecera: http://politikaucab.net

Pon un marcapasos en tu vida

Laura es una de mis amigas “grandes”, de esas a las que puedes llamar por teléfono (vive en Málaga) a las cuatro de la madrugada y despertarla para decirle:

–        Nena, ¿puedes llorar conmigo?

–        Claro que sí –responde desde la oscuridad de su cama sin acabar de asimilar aún que no está soñando– ¿qué te pasa?

Pero a Laura también la llamo un martes a las dos de la madrugada.

–        Nena, ¿estás dormida?

–        Cris, ¿tú qué crees? Anda, dime qué te ocurre, ¿estás bien?

–        Sí, te llamo para decirte que estoy viviendo un instante de felicidad y que me he acordado de ti, así que quería compartirla contigo. Te quiero.

–        Anda, tonta, yo también te quiero. Mañana te llamo y me cuentas.

¿Quién tiene la suerte de tener a una amiga a quien llamar a cualquier hora? Tanto si es para llorar como para reír, Laura es una amiga milagro.

Un día, la vida te conduce a un laberinto tenebroso. No sabes qué haces allí, cuándo entraste ni por qué, y lo único que se te ocurre es horadar uno de sus muros con la intención de salir. Y ¡Voilà! Tras la piedra no estaba la salida, sino Laura, que te coge de la mano y te dice: “Ven conmigo, yo también llevo un tiempo viviendo en el laberinto pero estoy segura que juntas encontraremos el camino para escapar de aquí”.

Y así fue como ocurrió. Desde que nos conocimos siempre ha estado a mi lado y yo siempre he estado junto a ella. Y juntas hemos convertido las situaciones más trágicas de los nuevos laberintos en los que sin querer fuimos entrando en una comedia donde el Minotauro acaba abochornado y con el pecho desinflado.

Después de nuestro verano aventurero en Marruecos (del que ya os hablaré), yo la he bautizado Laura corazón de nube y ella me llama Cris corazón salvaje. Y cuando me procuró ese nombre ignoraba cuánta razón tenía. Hoy ha sido el día elegido. Al fin la he llamado para contarle que tienen que operarme de ese órgano tan vulnerable y fuerte al que invocan los poetas para deleitar el alma de los mortales. Ese que provoca el mal de amores, los celos, la pasión desbocada… Abreviando: el corazón.

–        Sí, nena, me operan.

–        Pero ¿qué le pasa a tu corazón?, aparte de ser demasiado grande.

–        Que tengo una vía alternativa.

Laura se echó a reír.

–        ¿Una vía alternativa? ¿Pero eso qué es? ¿Qué me estás contando, chiquilla?

–        Bueno, para que lo entendiese, la cardióloga me dijo que el corazón tiene una entrada y una salida para el impulso eléctrico que lo hace funcionar. Pues yo tengo además una vía alternativa que a veces impide que el impulso eléctrico salga… Es como un circuito de Fórmula Uno, donde esa energía empieza a dar vueltas y vueltas sin parar. Y entonces me dan taquicardias.

–        Sí, yo las he vivido contigo.

–        Se me pone el corazón a mil y me deja destrozada.

–        ¿Y la intervención es peligrosa?

–        ¡Hombre! Si algo falla saldré del quirófano con un marcapasos… ¡Ja, ja, ja! Será otra rareza que añadir a las mías.

–        ¡Qué bueno! Ya no tendrás corazón… ¡Dejarás de sufrir, con lo sentida que tú eres! Sin corazón te enamorarás de forma racional, de la persona adecuada… Todo saldrá bien en tu vida a raíz del marcapasos.

–        ¡Ja, ja, ja!

–        Cris, me acabo de dar cuenta de que todos deberíamos tener un marcapasos.

Para no quererla, como decimos en Andalucía.

Como veis, lo mejor es tomárselo con humor, así que ni os preocupéis ni me preocupéis  porque necesito estar tranquila. Laura es uno de los milagros de mi vida; los demás sabéis quiénes sois y sé que vais a estar conmigo en el quirófano. Luego lo celebramos porque parece que me va a ir mejor con el marcapasos que con este corazón salvaje.